Soledad no deseada, aislamiento social y entrenamiento para mayores: por qué moverse también puede ayudar a crear vínculos

La soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes retos del envejecimiento actual. No hablamos solo de vivir solo o de tener poco contacto con otras personas, sino de algo más profundo: sentir que las relaciones que se tienen no son suficientes o no son las que se desearían. En personas mayores, esta percepción puede afectar directamente a su bienestar físico, mental y social.

Un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, publicado en European Journal of Ageing, ha analizado la relación entre la soledad no deseada, el aislamiento social y la calidad de vida relacionada con la salud en adultos mayores. El trabajo se basó en datos de 1.808 personas mayores de 65 años de la cohorte Seniors-ENRICA 2, en la Comunidad de Madrid.

Soledad no deseada y aislamiento social no son lo mismo

Uno de los puntos más importantes del estudio es que diferencia claramente entre soledad no deseada y aislamiento social. El aislamiento social hace referencia a factores objetivos, como vivir sin pareja, tener poco contacto con familiares o amigos, o no participar en organizaciones, clubes de mayores o actividades comunitarias.

La soledad no deseada, en cambio, es una experiencia subjetiva. Una persona puede tener contacto frecuente con otras personas y aun así sentirse sola. También puede vivir con poca vida social y no experimentar esa situación como un problema. Por eso, aunque ambos conceptos estén relacionados, no deben tratarse como si fueran exactamente lo mismo.

¿Qué encontró el estudio?

Los investigadores observaron que mayores niveles de soledad se asociaban con una peor calidad de vida relacionada con la salud física y mental. Es decir, las personas mayores que se sentían más solas tendían a valorar peor tanto su salud física como su bienestar mental.

Sin embargo, el estudio no encontró una asociación significativa entre el aislamiento social y la calidad de vida cuando se analizaba de forma independiente. Este matiz es importante, porque sugiere que no basta con medir cuántos contactos sociales tiene una persona. También hay que entender cómo vive esa persona sus relaciones.

El impacto parece mayor en mujeres

Otro resultado relevante es que la relación entre soledad no deseada y peor calidad de vida física fue más clara en mujeres. Según la nota publicada por la UAM, las mujeres del estudio presentaban mayores niveles de soledad que los hombres, y el impacto sobre su calidad de vida era también más acusado, especialmente en la dimensión física.

Esto no significa que la soledad no afecte a los hombres, sino que las intervenciones para mejorar la calidad de vida en personas mayores deberían tener en cuenta las diferencias entre hombres y mujeres. La forma de percibir, expresar y vivir las relaciones sociales puede no ser igual en ambos casos.

Qué tiene que ver esto con el entrenamiento para mayores

Cuando se habla de entrenamiento para mayores, muchas veces se piensa solo en fuerza, equilibrio, movilidad o prevención de caídas. Todo eso es fundamental, pero se queda corto si queremos hablar de envejecimiento saludable de verdad. La evidencia apunta a que el bienestar social también forma parte de la salud.

Por eso, el entrenamiento para séniors no debería diseñarse únicamente como una clase de ejercicio. Debería entenderse también como un espacio de rutina, pertenencia y relación. Una actividad bien planteada puede ayudar a que una persona mayor salga de casa, tenga un compromiso semanal, comparta objetivos con otras personas y se sienta parte de un grupo.

Jubilación activa: algo más que ocupar el tiempo

La jubilación activa no consiste simplemente en llenar horas libres. Consiste en mantener un estilo de vida con sentido, movimiento, participación y vínculos. Para muchas personas mayores, la jubilación implica cambios importantes: menos contacto laboral, pérdida de rutinas, reducción del círculo social o más tiempo en casa.

En ese contexto, las actividades grupales pueden tener un papel muy valioso. No solo porque ayudan a mejorar la condición física, sino porque crean un entorno donde las personas se reconocen, se esperan, se animan y comparten experiencias. Ese componente social puede marcar la diferencia entre una actividad que se prueba una vez y una actividad a la que se quiere volver.

¿Por qué no basta con “hacer una clase para mayores”?

El estudio de la UAM refuerza una idea importante: no todas las soluciones sociales funcionan igual. Si la soledad no deseada es una experiencia subjetiva, no basta con juntar personas en una sala. Hay que crear condiciones para que aparezca interacción real, confianza y sensación de pertenencia.

Esto obliga a diseñar mejor las actividades para personas mayores. No se trata solo de adaptar ejercicios o bajar la intensidad. También hay que pensar en cómo se organiza el grupo, cómo se fomenta la participación, cómo se introducen dinámicas cooperativas y cómo se consigue que las personas no sean simples asistentes, sino parte activa de la sesión.

Entrenamiento físico, cognitivo y social

En Goaling trabajamos desde una perspectiva física y técnica, pero también cognitiva y social. Nuestras sesiones están diseñadas para que los séniors trabajen la fuerza, la coordinación, la atención y la memoria a través de actividades dinámicas, grupales y divertidas.

El objetivo no es solo que una persona mayor entrene mejor. También queremos que tenga ganas de volver, que se relacione con otras personas y que sienta que forma parte de un grupo. Porque cuando el entrenamiento para mayores incorpora el componente social, deja de ser únicamente ejercicio y se convierte en una herramienta de salud, adherencia y bienestar.

Conclusión

La soledad no deseada y el aislamiento social no son lo mismo, y esa diferencia importa. El estudio de la Universidad Autónoma de Madrid muestra que la soledad se asocia con una peor calidad de vida en personas mayores, especialmente en mujeres, mientras que el aislamiento social no mostró la misma relación independiente.

Este tipo de evidencia invita a repensar cómo diseñamos el entrenamiento para séniors. Moverse es importante, pero no suficiente. En una sociedad cada vez más envejecida, las actividades para mayores deberían ayudar a entrenar el cuerpo, estimular la mente y crear relaciones sociales significativas.

Referencia bibliográfica

Durán-Arias, M., Yévenes-Briones, H., Banegas, J. R., Rodríguez-Artalejo, F., López-García, E. y Caballero, F. F. (2026). Loneliness, social isolation, and health-related quality of life in older adults. European Journal of Ageing, 23, 13. DOI: 10.1007/s10433-025-00905-6.

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