Cómo replicar el secreto del crossfit para disfrutar del ejercicio

Muchas personas no dejan de entrenar porque no entiendan que el ejercicio es bueno para su salud. Lo dejan porque les aburre, porque no sienten que progresen o porque viven la actividad como un trámite solitario. Ahí es donde CrossFit ha sabido tocar una tecla muy potente: ha convertido el entrenamiento en una experiencia que mezcla reto, disfrute y pertenencia. Y eso, más que el tipo de material o la intensidad concreta, es lo que explica buena parte de su capacidad de fidelización. Una revisión sistemática sobre variables psicológicas en practicantes de CrossFit encontró de forma repetida motivos como el disfrute, el desafío y la afiliación, además de una alta motivación intrínseca.

Lo que hace que una actividad no se abandone

La literatura científica sobre motivación lleva tiempo señalando que las personas mantienen mejor el ejercicio cuando lo hacen por razones más autónomas: porque les gusta, porque les aporta algo, porque sienten que encaja con ellas. En la revisión sistemática de Teixeira y colaboradores se observó que las formas más autónomas de motivación se relacionaban de manera más consistente con la práctica y el mantenimiento del ejercicio. Dicho de forma simple: si una actividad solo se sostiene por obligación, tiene más papeletas de caerse; si se sostiene por placer, reto y sentido personal, aguanta mucho más.

Crossfit gusta porque no se vive como una obligación fría

En un estudio que comparó practicantes de CrossFit con personas que hacían otras modalidades de entrenamiento de fuerza, los participantes de CrossFit puntuaron más alto en motivos intrínsecos como el disfrute, el reto y la afiliación. Eso no demuestra que CrossFit sea mágico ni que funcione para todo el mundo, pero sí sugiere algo importante: cuando una actividad está diseñada para resultar estimulante y no solo “eficiente”, la adherencia puede aumentar. La gente no vuelve únicamente porque “debería”. Vuelve porque la sesión le deja una sensación positiva.

Esto tiene bastante lógica. Una actividad divertida reduce la sensación de esfuerzo psicológico. No elimina el esfuerzo físico, pero sí cambia la forma en que lo interpretas. Si entrenar se convierte en una experiencia con emoción, variedad y expectativa, deja de competir tan mal contra el sofá, la pereza o cualquier excusa cotidiana. La evidencia sobre motivación y ejercicio encaja con esta idea: disfrutar no es un adorno, es una pieza central de la adherencia.

También influye que te rete

La diversión por sí sola no basta. Una actividad tiene más opciones de mantenerse cuando además te obliga a implicarte un poco, a resolver algo, a superarte o a notar progreso. En el estudio comparativo de Fisher y colaboradores, el reto apareció como uno de los motivos más característicos en los practicantes de CrossFit. Y eso importa porque las personas suelen comprometerse más con actividades en las que perciben avance. Cuando notas que hoy haces algo mejor que hace unas semanas, no solo estás entrenando: estás confirmándote que eres capaz.

La teoría de la autodeterminación lleva años insistiendo en esta idea. Una de las necesidades psicológicas básicas es la competencia, es decir, sentir que progresas y que puedes manejar la tarea. Si una actividad es demasiado plana, termina cansando. Si es excesivamente difícil, genera rechazo. Pero cuando te exige sin aplastarte y te deja ver pequeñas mejoras, es más fácil que quieras continuar.

El componente social cambia mucho más de lo que parece

Hay otro factor que en CrossFit pesa muchísimo: la tribu. En un estudio sobre el modelo de gimnasio CrossFit, sus miembros reportaron niveles más altos de capital social y de sentimiento de pertenencia que los usuarios de gimnasios tradicionales. Ese hallazgo no significa que cualquier box sea mejor que cualquier gimnasio, pero sí apunta a algo muy relevante: cuando el entrenamiento está unido a relaciones sociales reales, cuesta mucho más abandonarlo.

Por eso ocurre algo que mucha gente reconoce enseguida. Si tienes un gimnasio a 20 minutos y te lo cambian por uno que está a 1 minuto, te cambias. Pero si tienes un box de crossfit a 20 minutos y te lo cambian a uno de un minuto, no te cambias, porque están tus amigos, tu tribu. No es solo una cuestión de barras, discos o programación. Es que en un sitio entrenas; en el otro, además, perteneces. Y cuando aparece ese sentimiento de pertenencia, la decisión de seguir yendo deja de depender únicamente de la comodidad.

Esto no vale solo para crossfit

Lo interesante de todo esto es que no estamos hablando de algo exclusivo de CrossFit. La misma lógica aparece en la investigación sobre actividad física en personas mayores. Una revisión sistemática sobre intervenciones grupales centradas en el disfrute encontró que los programas más agradables para mayores tendían a compartir varios elementos: apoyo del instructor, interacción positiva con otras personas, sensación de competencia y una experiencia grupal que resultaba satisfactoria. Es decir, también en población mayor el disfrute, el reto adaptado y la cohesión social parecen ser ingredientes importantes para que la actividad tenga continuidad.

Además, un estudio sobre adherencia en programas grupales comunitarios para personas mayores señaló como factores clave el papel del instructor, la adaptabilidad de las sesiones, las características sociales del grupo y los beneficios percibidos por los participantes. En otras palabras, la gente no mantiene una actividad solo porque esté bien prescrita sobre el papel. La mantiene mejor cuando la experiencia está bien construida y tiene sentido humano.

La conclusión es bastante clara

Si quieres que una actividad no se abandone, no basta con que sea útil. Tiene que ser disfrutable, tiene que proponer un reto adecuado y tiene que generar vínculo social. Esa es probablemente una de las grandes lecciones que deja el fenómeno CrossFit. No que haya encontrado una fórmula fisiológica secreta, sino que ha entendido muy bien algo básico sobre el comportamiento humano: repetimos más aquello que nos hace sentir vivos, capaces y acompañados. La adherencia no depende solo de la disciplina; también depende del diseño emocional y social de la experiencia.

Lo que hacemos en Goaling

En Goaling partimos justamente de esa idea. Queremos que moverse no sea una obligación vacía, sino una experiencia que apetezca repetir. Por eso diseñamos actividades que sean divertidas, que te obliguen a pensar, que te reten de forma adecuada y que generen relación con otras personas. En Goaling hacemos que nuestras actividades sean divertidas y te fuercen a hacer amigos para asegurarnos de que disfrutas de la experiencia y, por tanto, quieras repetir.

Referencias bibliográficas

  • Dominski FH, Serafim TT, Siqueira TC, Andrade A. Psychological variables of CrossFit participants: a systematic review. Sport Sciences for Health. 2021.
  • Fisher J, Sales A, Carlson L, Steele J. A comparison of the motivational factors between CrossFit participants and other resistance exercise modalities: a pilot study. The Journal of Sports Medicine and Physical Fitness. 2017.
  • Whiteman-Sandland J, Hawkins J, Clayton D. The role of social capital and community belongingness for exercise adherence: An exploratory study of the CrossFit gym model. Journal of Health Psychology. 2018.
  • Teixeira PJ, Carraça EV, Markland D, Silva MN, Ryan RM. Exercise, physical activity, and self-determination theory: a systematic review. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity. 2012.
  • Creighton RM, Paradis KF, Blackburn NE, Tully MA. Group-Based Physical Activity Interventions Targeting Enjoyment in Older Adults: A Systematic Review. Journal of Ageing and Longevity. 2022.
  • Killingback C, Tsofliou F, Clark C. Older people’s adherence to community-based group exercise programmes: a multiple-case study. BMC Public Health. 2017
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